Lunes, 8pm

La última tarde del fin de semana largo se vuelve noche. Y arranca, aunque más breve, otra semana laboral.
Pasan los días con la felicidad inconmensurable de sentirme alimento para tu hambre y sed de ser amado, comprendido y valorado, y a la vez alimentada por tus besos y tu fuerza día a día, para asegurarme y darme la tranquilidad y la certeza de que estás, sin importar qué, cómo, cuándo, cómo ni dónde. Que sos un hombre impresionante y distinto. Distinto a todo lo que alguna vez creí que podría ser un hombre. A tu lado he dejado atrás todo lo que antes era, y dejaba que me hicieran ser.
Por siempre,
para siempre,
dulce amor mío,
Tu mujer te adora,
vivís en su piel.
(Foto: Cris)

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